Investigan a policía por maltratar y abusar de una expareja

Cansada de la violencia que ejercía, ella decidió separarse. La atacó en ocasión de ir a exigirle retomar la relación.

“Soy policía”, les repetía M. A. B. a los efectivos que el lunes a la noche lo detuvieron en San Luis, como si eso le otorgara un manto protector. En efecto, el hombre tiene estado policial, pero no está en actividad. Según contó una fuente de la investigación, hace unos meses fue pasado a disponibilidad, después de que su expareja, una mujer que vive en la capital, hiciera una grave denuncia contra él. Ella no solo reveló que sufría violencia de género, sino que dijo que la sometió sexualmente. Por esa causa que tramita en el Juzgado Penal 3, la jueza Virginia Palacios ordenó su detención, que se concretó en inmediaciones a su casa, en la calle Buenos Aires y Paul Harris, en San Luis.

Ayer, M.A.B. fue trasladado por la mañana por los efectivos de la Unidad Regional de Orden Público (UROP) 1 a Tribunales, para la declaración indagatoria. En esa instancia, el policía (quien tiene la jerarquía de cabo, según contó la fuente) se abstuvo de declarar y solicitó una prórroga de la detención de ocho días, confirmó una fuente judicial. Fue asistido en ese acto procesal por el defensor oficial penal, Carlos Salazar.

M.A.B. nació en Chile hace 42 años. “Debe tener una antigüedad en la fuerza de unos 12 o 13 años”, estimó la fuente. Su último destino laboral fue Villa Mercedes y prestaba servicio en la comisaría del barrio La Ribera, pero tenía domicilio en San Luis. Aquí convivió con la damnificada, quien hizo la presentación “por el control que ejercía sobre ella; no la dejaba hacer nada”, resumió. Cuando ocurrió la agresión sexual, “ellos ya estaban separándose, él fue a exigirle que volvieran a estar juntos”. En ese contexto la sometió.

El efectivo tiene hijos fruto de otra relación anterior. Al parecer, el común denominador de sus exparejas es que han sufrido violencia por parte del ahora detenido.

Tras la denuncia de la mujer que vive en San Luis, comenzó a instruirse la causa y a producirse medidas tales como exámenes médicos y una pericia psicológica a la denunciante, que fue “muy fuerte” en cuanto a los indicios de maltrato y abuso, refirió la fuente.

Cuando el expediente ya caminaba, el hombre fue notificado directamente en el Juzgado de que había una causa en su contra. “Como él prestaba servicio en Villa Mercedes, dejó sentado otro domicilio, como que vivía allá. Se hicieron tareas investigativas para confirmar si residía allí y se constató que no estaba ni en los domicilios que alquilaba ni en los de allegados. Se obtuvo el dato que podía estar en un inquilinato del pasaje Salinas y se montó consigna para ver si se lo localizaba. Como no se presentó más en el Juzgado, no se sabía cómo podía reaccionar. Se vio sorprendido, no se esperaba la detención”, contó. En ese momento llevaba consigo el celular, que los investigadores de la UROP 1 ya entregaron en el Juzgado, para que sea peritado.

EDR