Acusado de abusar y privar de la libertad a su expareja oirá hoy el fallo

El fiscal de Instrucción solicitó, al momento de elevar la causa a juicio, que lo condenen a 18 años de cárcel.

El juicio contra C.E.O., un hombre acusado de abusar de su expareja, comenzó ayer y hoy, después de los alegatos, se dictará la condena en la Cámara del Crimen 2 de San Luis. En su oportunidad, el fiscal de Instrucción 3, Esteban Roche, pidió que lo castiguen con 18 años de cárcel. Habrá que ver si ahora, el fiscal de Cámara 2, Fernando Rodríguez, adhiere o difiere en cuanto a la calificación del hecho y al monto de pena.

Según lo informado por la Dirección de Prensa y Comunicación Institucional del Poder Judicial, el hombre es investigado por  “Abuso sexual, privación ilegítima de la libertad, incumplimiento de una orden judicial y amenazas”.

Fue denunciado en 2017 y 2019, según indicaron en un comunicado. La primera vez fue por incumplir una orden de restricción dictada por un Juzgado de Familia. La segunda, en marzo de 2019, por abuso sexual con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad.

Ayer, en la primera audiencia, declararon la denunciante, su hija, la médica forense Patricia Gallardo (quien examinó a la damnificada en Tribunales), un hombre que fue patrón del acusado y vecinos, enumeró una fuente. Con acuerdo de las partes, otras declaraciones se incorporaron sin que los testigos fueran a la sala de juicios.

La denunciante ratificó la acusación contra el hombre, de unos 40 años. Y su hija dio cuenta de que la relación de la pareja “era complicada, de manipulación; sobre los hechos (que se investigan) sabe lo que su mamá le comentó”, dijo.

Según señaló la fuente, se trataba de un vínculo en el que se distanciaban y retomaban la relación. En marzo de 2019 ella denunció que fue privada de la libertad y violada, pero al parecer, luego de ese hecho habrían vuelto a estar juntos hasta mayo de ese año, cuando fue arrestado, tras una nueva presentación en su contra. Dos días después de la denuncia, la jueza Penal 3, Virginia Palacios, ordenó la detención del hombre. Luego lo procesó con prisión preventiva, y está en el Servicio Penitenciario desde ese momento.

La mujer, que actualmente tiene unos 53 años, detalló que con C.E.O. entablaron una relación que “siempre fue de ir y venir”. “Él siempre fue muy violento. Lo he denunciado numerosas veces por violencia familiar, lesiones, amenazas, secuestro y por varios incumplimientos de una orden judicial”, indicó. En uno de esos expedientes, la jueza de Familia 2, Viviana Oste, le impuso al acusado la prohibición de acercarse a ella.

Un día de fines de marzo de 2019, a la siesta, ella salió de su casa, ubicada en el barrio Rawson Nuevo, a llevar una bolsa de basura a un contenedor ubicado a media cuadra. Su ex estaba en la esquina con unos amigos. Al verla, se le acercó y le pidió que hablaran. Como ella le decía que no, le prometió que la iba a tratar bien. De un brazo, la llevó a la casa de él. Ya en la vivienda, ella le pidió que hablaran con serenidad, pero él, además de insultarla, se exaltó y le empezó a recriminar que no quisiera volver con él.

Cuando ella reiteró el rechazo, el hombre le dio una cachetada. Aturdida por el golpe con un oído que le zumbaba, la mujer fue arrastrada por su ex hasta el dormitorio, en donde la sometió, según la presentación.

Después, ella le pidió que la dejara ir, pero no se lo permitió. En eso, C.E.O. escuchó que llegaba su padre, que vive en una vivienda ubicada en el mismo predio, pero en la parte delantera. Le indicó a ella que no llorara, para que no lo delatara. Pero el padre se le apareció en la casa y le pidió explicaciones de por qué estaba ella allí. “Le contestó que habíamos ido a su casa porque yo le había robado y por eso estábamos hablando. Yo le dije que era mentira, que él me había obligado a entrar a su casa y yo no quería estar ahí”, dijo la denunciante.

Cuando allanaron el domicilio del imputado, también en el barrio Rawson Nuevo, los policías hallaron uno de los tres objetos que la jueza había ordenado secuestrar en caso de encontrar. Era el celular de la mujer. Según denunció ella, C.E.O. se lo había robado mientras la tuvo cautiva.

EDR